
La Secretaría de Economía de México anunció este viernes que el Gobierno de Estados Unidos publicó formalmente los procedimientos para que exportadores de acero y aluminio de México y Canadá accedan a una reducción arancelaria. Esta medida beneficia específicamente a los proveedores del sector automotriz pesado estadounidense, un paso que permanecía pendiente y que había sido objeto de constantes gestiones diplomáticas.
El nuevo esquema permitirá reducir el arancel actual, que se sitúa en un 50 %, hasta un nivel máximo del 25 %. Sin embargo, el acceso a este beneficio preferencial no será automático, ya que las empresas deberán cumplir con cuatro requisitos estrictos, entre los que destacan el cumplimiento de las reglas de origen del T-MEC y que el proceso de fundido y colado de los metales se realice íntegramente en la región norteamericana.
Además, los productores interesados deberán demostrar que son proveedores directos o indirectos de la industria de vehículos pesados en EE. UU. y presentar un plan de nuevos compromisos de producción en territorio estadounidense. Esta condicionalidad responde a la estrategia de Washington de fortalecer su capacidad manufacturera interna en sectores estratégicos.
La publicación de estos requisitos ocurre en un momento clave, a las puertas de la revisión formal del T-MEC prevista para finales de mayo. Según declaraciones recientes del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, la prioridad de la administración mexicana ha sido mitigar el impacto de las tarifas impuestas bajo la Sección 232, buscando aliviar la carga impositiva para la industria nacional en un entorno de alta competencia.




