
La comunidad científica ha hecho un llamado a la calma tras la detección de hantavirus en un crucero procedente de Argentina, subrayando que este patógeno es ampliamente conocido y no posee relación alguna con el SARS-CoV-2 o el ébola. La investigadora Noemí Sevilla destacó que, a diferencia de los virus respiratorios de alta propagación, el hantavirus presenta una capacidad de contagio extremadamente limitada entre seres humanos.
Según los datos técnicos proporcionados por la especialista, mientras que otros virus presentan una tasa de reproducción elevada, el hantavirus mantiene un valor de transmisión inferior a uno. Esto significa que la propagación de persona a persona es un fenómeno poco frecuente que generalmente se restringe a contactos muy cercanos y prolongados, incluso en variantes específicas como la denominada «Andes».
El origen habitual de la infección se encuentra en el contacto directo con desechos de roedores infectados. Sevilla aclaró que las variantes presentes en el continente americano difieren significativamente de las europeas, estas últimas sin registros conocidos de transmisión de animales a humanos. Actualmente, la medicina no cuenta con una vacuna universal ni con tratamientos preventivos específicos debido a la alta variabilidad genética del virus.
Las autoridades sanitarias consideran que los protocolos de contención actuales son suficientes para evitar que el brote se extienda más allá del grupo de personas que viajaba en la embarcación. Las labores de seguimiento se centran ahora en localizar y examinar a los pasajeros que desembarcaron antes de que se emitiera la alerta, con el fin de garantizar que la cadena de transmisión se mantenga totalmente interrumpida.




