
El Gobierno de Estados Unidos ha presentado ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas un proyecto de resolución con el objetivo de garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz. La iniciativa, que cuenta con el respaldo de Baréin, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Catar, surge como una respuesta directa al bloqueo que actualmente mantiene Irán en esta estratégica vía marítima.
El documento exige a las autoridades iraníes el cese inmediato de cualquier hostilidad contra embarcaciones comerciales, así como la eliminación de minas marinas en la zona. Asimismo, el texto solicita a Irán que proporcione información detallada sobre la ubicación de estos explosivos para facilitar su remoción y permitir la creación de un corredor humanitario seguro para el transporte de mercancías.
Esta propuesta llega después de que, a principios de abril, una resolución similar fuera rechazada tras recibir el veto de China y Rusia, quienes argumentaron en aquel momento que el texto carecía de objetividad y tenía un enfoque cortoplacista. Actualmente, la presidencia del Consejo de Seguridad es ostentada por China, lo que añade una capa de complejidad al proceso de votación que Washington espera realizar en los próximos días.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha criticado duramente las acciones de la República Islámica, calificándolas como una estrategia para utilizar la economía mundial como rehén. Según la delegación estadounidense, las amenazas contra buques, la colocación de minas y el cobro forzado de peajes en esta ruta esencial para el comercio global constituyen una violación flagrante de la seguridad internacional.




