
El Gobierno cubano ha reafirmado este sábado su postura de no incluir asuntos de política interna o reformas económicas en ninguna mesa de diálogo con las autoridades estadounidenses. El canciller Bruno Rodríguez realizó estas declaraciones durante un encuentro internacional celebrado en La Habana, ante un auditorio compuesto por cientos de representantes sindicales y activistas, enfatizando que la soberanía de la nación no es un tema sujeto a discusión externa.
Según lo expuesto por el ministro de Relaciones Exteriores, cualquier conversación con Washington debe excluir estrictamente los temas que competen exclusivamente a la autodeterminación del pueblo cubano. Rodríguez sostuvo que el modelo político y económico de la isla no forma parte de la agenda de intercambio con el gobierno de Estados Unidos, subrayando que la independencia nacional es un principio innegociable.
El titular de la diplomacia cubana también se refirió al contexto de seguridad actual, marcado por las recientes amenazas militares provenientes de Washington. Ante la posibilidad de una agresión directa, el canciller advirtió que el país respondería con determinación, aunque manifestó su confianza en que prevalezca la cordura y el sentido común por parte de la administración estadounidense para evitar un conflicto mayor.
Estas declaraciones surgen en un escenario de fuerte presión económica ejercida por la Casa Blanca. Durante las últimas semanas, Estados Unidos ha endurecido sus sanciones, extendiendo las medidas a empresas extranjeras con vínculos comerciales en la isla y manteniendo un bloqueo petrolero que ha paralizado sectores vitales de la economía. El presidente Donald Trump ha sugerido recientemente un interés en retomar el control sobre Cuba una vez concluidas sus gestiones en otras regiones, manteniendo una postura que exige cambios en la estructura gubernamental de la isla.




