
El proceso judicial por la tragedia de la discoteca Jet Set registró este lunes un giro significativo con el desistimiento formal de 10 acciones legales contra los empresarios Antonio y Maribel Espaillat López. Durante la audiencia preliminar, diversos representantes legales comunicaron al juez Reymundo Mejía, del Primer Juzgado de Instrucción, que un grupo de familiares de las víctimas ha decidido no continuar con la persecución penal y civil, tras alcanzar lo que algunos togados calificaron como «arreglos amistosos».
Entre los abogados que formalizaron el retiro de las acusaciones se encuentran Norberto Rondón y Ángel Lockward, quienes dejaron sin efecto cinco querellas de clientes que manifestaron haber perdido el interés en el proceso. A este grupo se sumaron representados de los juristas Fernando Gutiérrez Figuereo, Richard Pujols, José Tamárez y Ángela Reyes. Estos desistimientos incluyen casos de alto perfil vinculados a fallecidos en el desplome, reflejando una tendencia de resarcimiento privado que ya ha abarcado a gran parte de los afectados por el suceso del pasado 8 de abril de 2025.
Pese a esta reducción en el número de querellantes privados, el juicio preliminar se mantiene firme. Varios parientes de las víctimas han decidido sostener sus imputaciones, adhiriéndose a la acusación principal del Ministerio Público que tipifica el hecho como homicidio involuntario.
Estos familiares mantienen su solicitud de apertura a juicio contra los propietarios del establecimiento, donde perdieron la vida 236 personas, incluido el merenguero Rubby Pérez. Ante la complejidad de las nuevas exclusiones de pruebas y partes, el magistrado Mejía dispuso el receso de la vista hasta el próximo lunes 27 de abril.




