
El Ministerio de Interior y Policía ha tomado una postura firme frente al trágico desenlace de un altercado vial en Santiago, donde el ciudadano Deivy Carlos Abreu Quezada perdió la vida tras ser asediado por una multitud de motociclistas. La titular de la institución, Faride Raful, advirtió que el sistema de justicia actuará con todo el rigor necesario para evitar que el fallecimiento del conductor del camión recolector, ocurrido tras una persecución civil que terminó en las inmediaciones de una sede judicial, quede sin consecuencias legales.
Hasta el momento, las autoridades han logrado la captura de ocho individuos vinculados al gremio de motoconchistas, quienes enfrentan acusaciones de agredir físicamente a la víctima y propinarle una estocada fatal durante el incidente del pasado viernes. El Ministerio Público trabaja actualmente en la individualización de las responsabilidades para presentar los expedientes ante los tribunales, mientras se profundiza en las evidencias captadas por sistemas de vigilancia que documentaron la secuencia de la agresión.
Paralelamente al proceso penal, la Policía Nacional ha iniciado un riguroso escrutinio sobre su propio personal. Los organismos de control interno evalúan minuciosamente el protocolo seguido por los agentes que estuvieron presentes durante la persecución, con el fin de determinar si hubo fallas operativas, omisión de auxilio o negligencia que facilitaran el ataque contra Abreu Quezada. Esta auditoría disciplinaria busca esclarecer si el despliegue policial cumplió con los estándares de protección ciudadana requeridos en situaciones de alteración del orden público.




