
El béisbol de las Grandes Ligas está de luto tras el fallecimiento de Garret Anderson, a los 53 años, figura histórica de los Angelinos de Los Ángeles y pieza clave en la conquista de la Serie Mundial de 2002. La organización no reveló la causa de su muerte, pero expresó su profundo dolor por la pérdida de uno de sus íconos más queridos.
Anderson, jardinero izquierdo entre 1994 y 2008, dejó marcas que aún lo sitúan en la cima de la franquicia: 2,368 hits, 1,292 carreras impulsadas, 2,013 juegos jugados, 489 dobles y 3,743 bases totales.
Su momento más recordado llegó en el séptimo juego de la Serie Mundial de 2002, cuando conectó un doble con las bases llenas en la tercera entrada que impulsó tres carreras y selló la victoria 4-1 sobre los Gigantes de San Francisco, asegurando el único campeonato de la franquicia.
El propietario Arte Moreno lo describió como un pilar de profesionalismo y lealtad. Los Angels portarán un parche con sus iniciales durante toda la temporada 2026 y guardarán un minuto de silencio antes del partido frente a los Padres de San Diego.
La partida de Anderson deja un vacío enorme en la historia del club, pero su legado como referente de consistencia y entrega permanecerá vivo en la memoria de los aficionados.




