
El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) registró este viernes una de sus caídas más drásticas del año, perdiendo un 11.45 % y cerrando en 83.85 dólares el barril. El desplome responde al anuncio de Irán sobre la reapertura “total” del Estrecho de Ormuz, un alivio que llega tras días de máxima tensión que habían impulsado el crudo por encima de los 90 dólares
En el acumulado de los últimos siete días, el WTI ha perdido un 13.2 % de su valor, equivalente a unos 12.72 dólares por barril. Este retroceso marca el fin de la prima de riesgo geopolítico que se había disparado tras el inicio de las hostilidades entre EE. UU., Israel e Irán a principios de marzo.
Aunque el canciller iraní Abás Araqchí anunció la reapertura, la estabilidad del mercado sigue siendo frágil. Teherán impuso tres condiciones estrictas para la navegación: coordinación obligatoria con las fuerzas iraníes, tránsito exclusivo por las rutas indicadas y prohibición de buques con vínculos directos con Estados Unidos o Israel.
Mientras el presidente Donald Trump expresó optimismo sobre alcanzar un acuerdo definitivo con Irán “dentro de uno o dos días”, el Comando Central de EE. UU. (Centcom) informó que mantiene su bloqueo naval, habiendo impedido el paso de 19 buques esta semana. Según analistas de ING, el cierre interrumpió el flujo de unos 13 millones de barriles diarios, lo que explica por qué la noticia de la reapertura provocó una corrección tan violenta en los precios.
La caída del WTI refleja cómo los mercados energéticos reaccionan de manera inmediata a los cambios en la seguridad marítima del Golfo Pérsico, una de las rutas más sensibles para el comercio mundial de crudo.




