
El Departamento de Justicia y el FBI presentaron este miércoles una acusación formal de 11 cargos contra el Southern Poverty Law Center (SPLC). La organización, conocida por su lucha histórica contra el supremacismo blanco, es señalada ahora por operar un presunto esquema de fraude y lavado de dinero.
Según el fiscal general adjunto, Todd Blanche, la acusación incluye delitos de fraude electrónico y falsedad ante instituciones bancarias. El Gobierno sostiene que el SPLC utilizó las donaciones de sus contribuyentes para enriquecimiento personal de sus directivos bajo promesas engañosas.
El director del FBI, Kash Patel, fue más allá al afirmar que la organización mentía a sus donantes. Patel asegura que, mientras el SPLC prometía desmantelar grupos violentos, en realidad pagaba a líderes de esas mismas organizaciones para facilitar la comisión de delitos federales.
Por su parte, el SPLC confirmó que está bajo investigación penal, pero defendió sus acciones. La entidad argumenta que los pagos mencionados formaban parte de una estrategia legítima para financiar informantes confidenciales y así recopilar inteligencia sobre grupos extremistas.
Esta acusación marca un punto de ruptura entre el Gobierno de Trump y una organización que ha sido su crítica constante. El SPLC, con sede en Alabama, ha utilizado por décadas demandas civiles para quebrar financieramente a grupos de odio, una labor que ahora es cuestionada desde el poder federal.




